sábado 23 de enero de 2010

El oso blanco

....Los charlies me rodean por todas partes, es imposible acceder al objetivo, pero está el kalashnikov en mi mano, humeante, susurrandome..... Es el momento, esperas, apuntas. Ves como se acerca a la alambrada. Parece incluso dócil, como un niño. Te hace pensar. Pero tu sabes la realidad, conoces a la fiera que hay dentro. Acaricias el gatillo, con mimo, incluso con sensualidad. Conoces el poder del arma. Conoces su fuerza. Aprietas el gatillo.... y sus sesos en el suelo....

miércoles 6 de enero de 2010

Esta noche....


Esta noche beberé los males que a mi cuerpo aflige tanta desventura. Esta noche vomitaré mi alma y con ella se irá la calma en alguna arcada traicionera. Capearé tormentas y tempestades con la seguridad del vino que en noche tan oscura sustituirá a mi sangre. Haré mil jirones de mis elegantes ropas con la rabia tan profunda de mi desconsuelo. Rodaré por el suelo y arrastraré mi culpa hasta lavar tus delicados pies. Esta noche mis lágrimas inundarán la tierra fertilizando los nuevos brotes de amores venideros. Esta noche, mi amor, me iré, me iré con el viento para siempre, me iré con la pena. Esta noche me iré sin ti, con el corazón en un puño, deseando que mañana me despierte junto a ti.


"El desesperado es un enfermo de muerte.... La muerte no es aquí el último trance de la enfermedad sino que es incesantemente lo último. Librarse de esta enfermedad mediante la muerte es imposible, ya que aquí la enfermedad, su tormento y la misma muerte consisten cabalmente en no poder morir" (*)

(*)Eusebi colomer, El pensamiento Alemán de Kant a Heidegger: Tomo III Pag. 71

domingo 20 de diciembre de 2009

"El zapatero de Jerusalén"


Un 'adiós' no es un 'hasta luego'. Es diferente, aunque a veces los equivocamos. También es cierto que decir 'adiós' no implica necesariamente que no exista un luego o un más tarde. ¿Qué se yo?, ¿Qué quisiste decir?, absolutamente nada. A veces no entiendo que es lo que ocurre, es como si el mundo fuera a otro ritmo o yo estuviera pendiente de otras cosas en determinados momentos. A veces siento como si alguien hubiera pulsado el botón de avance rápido y hubiera perdido el control de varios años de mi vida, que pasando a cámara rápida se diluyen poco a poco en el tiempo. Siento como si tuviera la resaca de otro tiempo, de otro momento del tiempo.

Quizás como Ashaverus, aquel zapatero de Jerusalén condenado a vagar errante por la tierra hasta el día del Juicio final por haber negado unos instantes de reposo en su taller a Jesucristo cuando iba camino de su destino.

miércoles 21 de octubre de 2009

Irrumpe la mañana en mi habitación colocando una pesada losa sobre mi pecho, mientras que las sabanas de mi cama se vuelven cadenas que me aferran al confortable colchón y a su mullida almohada. El martilleante sonido de mi despertador marca el inicio de un nuevo día, a patadas como de costumbre. Siento como si de mis párpados colgaran edificios que ensombrecen mis cuencas oculares y deprimen mis pómulos. La siniestra mueca matutina me es revelada por el espejo una vez levantado, tras esto me doy una ducha y hago un intento de sacar fuerzas del buen humor pero lamentablemente es en vano y acabo desplomándome sobre la incómoda y fría silla de la cocina, miro el reloj, es tarde. Bebo un vaso de leche y mastico a toda prisa un par de tostadas secas que me cuesta tragarme, recojo mis apuntes y salgo por la puerta, difuso, apático. Y mientras ando por la calle me desvanezco, entre lágrimas, entre la multitud....

viernes 2 de octubre de 2009

"De noche, en silencio"


Tenerle miedo al miedo, vomitar un pensamiento en una línea, embriagarme de luces de colores. Mecerme cálidamente en un suspiro de tiempo aparente, brotar en ansiedad noche y día, olvidarme. Sentirme arropado por la gente y a la vez sólo en el mundo, tenerte. Recibir el calor de la luna y no entenderme, llorar cada madrugada por el frío de mi almohada. Descubrir a media tarde que aún queda algo de brillo en mi mirada.

jueves 23 de julio de 2009

"Lluvia ácida"


Y no dices nada. Te quedas mirando la lluvia por la ventana, en silencio, con la mirada perdida. Tus ojos marrones parecen tristes, pero prefieres no hablar. Te pregunto cómo te encuentras y no respondes, hace calor, aunque la humedad ayuda. No soporto verte así, perdida en el mundo, abrazándote al último suspiro de tu nostalgia, marchitándote tras la ventana. Pero tú sigues ahí sentada, en silencio, sin decirme nada.

martes 30 de junio de 2009

Memory Walls


Es casi como una arcada. Como si de repente apagasen las luces y ya no hubiera nada que ver, como si la duda se sumiera en desencanto ficticio. Es plausible comprender que tu onírico recuerdo aún me perturbe pero lo que no es comprensible es la volubilidad de tu comportamiento, miento. Miento para sentirme mejor, para dar sentido a algo inerte, para no tener que vagabundear y poder resguardarme de la tormenta esquiva de tus ojos. Ven y siéntate a mi lado compartamos el instante, mañana no creo que quede nada de todo esto, solo ruinas. Los restos de las ruinas servirán para construir el muro que me aleje de ti, de tu pícara sonrisa y tu tierna juventud adolescente. Por mucho que me mires a los ojos y creas comprenderme jamás podrás saber lo que hay al otro lado, quien se encuentra al otro lado de los muros que conforman mi silencio.